lunes, 24 de septiembre de 2012

lunes, 17 de septiembre de 2012

Màrius Torres

Cançó a Mahalta 


Corren les nostres ànimes com dos rius paral·lels. 

Fem el mateix camí sota els mateixos cels. 

No podem acostar les nostres vides calmes: 
entre els dos hi ha una terra de xiprers i de palmes. 

En els meandres grocs de lliris, verds de pau, 
sento, com si em seguís, el teu batec suau

i escolto la teva aigua, tremolosa i amiga,
de la font a la mar - la nostra pàtria antiga.



1937, Màrius Torres 



http://www.youtube.com/watch?v=aq9yhyFMcmY
Cançó cantada del poema per Lluís Llach

miércoles, 1 de agosto de 2012

Annabel Lee - Edgar Allan Poe






Annabel Lee

Hace de esto ya muchos, muchos años,

cuando en un reino junto al mar viví,

vivía allí una virgen que os evoco

               por el nombre de Annabel Lee;
y era su único sueño verse siempre
por mí adorada y adorarme a mí.



Niños éramos ambos, en el reino

junto al mar; nos quisimos allí

con amor que era amor de los amores,

                 yo con mi Annabel Lee;
con amor que los ángeles del cielo
envidiaban a ella cuanto a mí.



Y por eso, hace mucho, en aquel reino,

en el reino ante el mar, ¡triste de mí!,

desde una nube sopló un viento, helando

para siempre a mi hermosa Annabel Lee
Y parientes ilustres la llevaron
                    lejos, lejos de mí;
en el reino ante el mar se la llevaron
hasta una tumba a sepultarla allí.



¡Oh sí! -no tan felices los arcángeles-,

llegaron a envidiarnos, a ella, a mí.

Y no más que por eso -todos, todos

en el reino, ante el mar, sábenlo así-,
sopló viento nocturno, de una nube,
robándome por siempre a Annabel Lee.



Mas, vence nuestro amor; vence al de muchos,

más grandes que ella fue, que nunca fui;

y ni próceres ángeles del cielo

ni demonios que el mar prospere en sí,
separarán jamás mi alma del alma
                        de la radiante Annabel Lee.



Pues la luna ascendente, dulcemente,

tráeme sueños de Annabel Lee;

como estrellas tranquilas las pupilas

me sonríen de Annabel Lee;
y reposo, en la noche embellecida,
con mi siempre querida, con mi vida;
con mi esposa radiante Annabel Lee
en la tumba, ante el mar, Annabel Lee.


Edgar Allan Poe

domingo, 29 de julio de 2012

El libro de arena - Jorge Luis Borges

" Me dijo que su libro se llamaba El libro de arena, porque ni el libro ni la arena tienen ni principio ni fin." 

Ayer, después de terminar Cuentos para pensar de Bucay, empecé El libro de arena, de Jorge Luis Borges. El primero de los cuentos es un encuentro del Borges de veinte años con el que cumple setenta. Dos personas que, según la editorial del libro, son lo bastante distintas para ser dos y lo bastante parecidas para ser una
El hombre de ayer no es el hombre de hoy sentenció algún griego,y tal vez sea verdad que cambiamos constantemente, que el pasado se desvanece para dar lugar a los recuerdos de ahora, que el Hoy dará lugar a un mañana incierto. Y que yo, mientras tanto, seguiré adentrándome en el mundo de este gran escritor. El siempre futuro Premio Nobel.    



"Le dije que iban a venir a buscarme.
- ¿ A buscarlo? - me interrogó.
- Sí. Cuando alcances mi edad habrás perdido casi por completo la vista. Verás el color amarillo y sombras y luces. No te preocupes. La ceguera gradual no es una cosa trágica. Es como un lento atardecer de verano".  

El otro, El libro de Arena. 

martes, 24 de julio de 2012

Demian, Hermann Hesse


Para el mundo los marcados con la señal habríamos de pasar por hombres extraños, incluso locos o peligrosos.


"Por eso la mayoría de los seres humanos vive tan irrealmente; porque creen que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, desde luego. Pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría. Sinclair, el camino de la mayoría es fácil, el nuestro es difícil. Caminemos."

viernes, 13 de julio de 2012

Confessions i quaderns íntims - Rosa Leveroni


Heus aquí la primera lectura en arribar l’estiu: Confessions i quaderns íntims de Rosa Leveroni. Les pàgines que configuren aquesta obra narren la relació adúltera que mantingué l'autora amb en Ferran Soldevila, un amor passional que es veié sotmès a un destí ple de silenci.  En cap cas és entès com un amor plaent, sinó més aviat com una malaltia, una obsessió,  una expiació i una confrontació bèl·lica.
Rosa Leveroni va conèixer Ferran Soldevila quan va entrar a estudiar a l'Escola de Bibliotecàries de Barcelona. Ella tenia 21 anys i ell, que hi professava, 39. Aquest amor va inspirar altres personatges masculins de ficció que apareixen en l'imaginari leveronià. 

Seguidament incorporem dues citacions del llibre: 

- Sola, esborronada amb el pressentiment de l’infern, si arribava allò definitiu.
Sola... Francesca a l’infern, però sense Paolo. I malgrat tot emportada pel vent irresistible que és el seu càstig i la seva expiació.

Sola, amb el regust amarg de veure’s – desitjant-ho – impotent d’arribar a la sublimació total d’aquest amor.

Sola, sola, sola..., fins a morir-ne. I no morir mai!

Per què no vaig demostrar-ho abans que t’havia vist? Senzillament, per no obligar-te a demostrar-ho al teu torn. Per aquella por d’ésser-te una nosa i que ja no podré esborrar mai més.   


- La melangia al constatar com també es pot viure lluny de tu. Viure!... Això sols és vegetar, simplement, estimat. I em sento feble dins una solitud espessa, i t'enyoro fins a les llàgrimes. I et somnio cada nit. Sofreixo per aquest meu silenci; m'és a estones, terriblement feixuc. Però recordo com s'ha de saber donar temps.